IGLESIA AFIRMA SU COMPROMISO EN LA DEFENSA DEL TERRITORIO

La Iglesia afirma su compromiso que “como discípulos y misioneros al servicio de la vida, acompañamos a los pueblos indígenas y originarios en el fortalecimiento de sus identidades y organizaciones propias, la defensa del territorio [...] y la defensa de sus derechos. Nos comprometemos también a crear conciencia en la sociedad acerca de la realidad indígena y sus valores, a través de los medios de comunicación social y otros espacios de opinión”
SEMINARIO INTERNACIONAL (CELAM) Industrias extractivas (Minería e Hidrocarburos), la problemática de los bienes naturales en América Latina y la Misión de la Iglesia, Lima, 14-16 de junio de 2011

 

Las industrias extractivas

Como lo indica la declaración final del Simposio latinoamericano y caribeño: “Espiritualidad cristiana de la ecología”: Nos interpela el proceso creciente de concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos, amenazando los territorios de los pueblos. Parte de esta amenaza se debe al avance del uso por industrias extractivas y de producción de agrocombustibles, entre otras, porque prevalece una lógica económica del mero interés o beneficio, en desmedro del vivir bien de los pueblos. Nos preocupa la ocurrencia frecuente de actos corruptos en el proceso de concesión de territorios y sin la consulta debida a los pueblos que los habitan.

Señala así mismo que Los estilos de vida predominantes en una parcela de la humanidad, de consumo desmedido, conllevan a un desequilibrio entre la creciente demanda de recursos naturales, renovables y no renovables, y la disponibilidad de la tierra —junto al riesgo de aniquilación de la biodiversidad— así como también, el agotamiento de energías de bajo costo que amenazan el desenvolvimiento de las sociedades en el mediano plazo. Diversas catástrofes ambientales sobre el planeta, tanto naturales como antropogénicas, en las últimas décadas dan prueba de ello. Asimismo estas catástrofes —tal como el calentamiento global y sus efectos de fenómenos meteorológicos severos en el contexto de cambio climático (sequías, inundaciones, tormentas, etc.) y la contaminación de aguas y suelos, debido a la producción irresponsable, entre otras— y el despojo forzado de territorio provocan la ocurrencia de numerosos desplazados y refugiados ambientales que genera aún más pobreza.

Eduardo Galeano en su conocido libro Las venas abiertas de América Latina (Galeano, 1970), afirma que nuestros países existen al servicio de las necesidades ajenas, como fuente y reserva del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos que ganan consumiéndolos, mucho más que América Latina gana produciéndolos. Este hecho sigue siendo una realidad actual y es un factor fundamental en la permanencia de la situación de pobreza y marginalidad de la gran mayoría de nuestras poblaciones y es y ha sido, además, un factor determinante en las participaciones de los países ricos en las guerras de sometimiento pasadas y actuales. Se puede afirmar que es el factor sombría que determina nuestra realidad en el contexto actual. Belén Díaz, experta en industrias extractivas indica que: afirmar que las empresas extractivas se han aprovechado de la ausencia de controles suficientes en países con gobiernos corruptos (…) y que (…) ha sido la forma de actuar de manera, más o menos generalizada, hasta que comenzaron las denuncias en los años noventa. En muchos casos, especialmente en África, esas praxis han estado alentadas y protegidas por personas influyentes en los gobiernos, que de manera directa o indirecta se beneficiaban del círculo de opacidad-falta de control-corrupción.

En Guatemala el proyecto democrático que deviene del derrocamiento del dictador Jorge Ubico fue interrumpido precisamente porque contravenía los intereses de las empresas extractivas, al igual sucedió en Chile. La historia de Guatemala al igual que otros países “subdesarrollados” está marcada por los abusos de este tipo de empresas y su capacidad de imponer o comprar voluntades.

 

En América Latina

En América Latina las industrias extractivas se han localizado históricamente en tierras usurpadas a las poblaciones indígenas durante la conquista, la colonia y la “vida independiente”, siempre bajo la protección de un Estado hecho a la medida de las oligarquías. Esto no ha cambiado.

De acuerdo a la investigación de Rossana Gómez Explotación de oro y plata, una veta para la inversión extranjera:
La minería en Latinoamérica cobró un nuevo auge en la década de los 90, derivado de la disminución de la producción en Canadá y Estados Unidos; del alza de precios del oro y la plata y de la búsqueda de alternativas de minería de bajo costo.
Como lo plantea la asociación internacional Alianza para las Montañas, América Latina es actualmente el objetivo principal de las empresas mineras internacionales, donde se concentra el 29% de las inversiones mundiales en materia de exploración.
Ante estas nuevas condiciones los gobiernos latinoamericanos buscaron cómo atraer las inversiones extranjeras, ofreciendo mejores incentivos y bajos o nulos pagos de regalías.
A decir de Mike Steeves, vicepresidente para relaciones con los inversionistas de la trasnacional Glamis Gold, además de las reservas de oro, en Latinoamérica atraen “las políticas de acogida gubernamental”… “los incentivos financieros e impositivos y la decisión de reformar las leyes para alentar las inversiones.”
Particularmente, Centroamérica, en un marco de mayor estabilidad política, deja de ser una reserva y se suma a los países tradicionalmente explotadores de metales como Chile, México y Perú, aunque con una producción significativamente menor. México es el primer productor mundial de plata y en Perú, sólo el Proyecto Cerro Verde, es 25 veces mayor que la más grande mina prevista hasta hora en Centroamérica: el proyecto Marlin.

Los organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo impulsan y organizan inversiones de transnacionales mineras en America Latina, haciendo caso omiso de las necesidades básicas y humanas de la mayoría de comunidades y poblaciones en general impulsando la creación de políticas que abiertamente promuevan las actividades económicas que responden a los intereses de las transnacionales mineras.

Esta comprobado que los beneficios tanto en utilización de mano de obra local o el aporte sobre las ganancias extraídas en las operaciones ejecutadas por las empresas extractivas no son importantes y no compensan los daños que ocasionan tanto en el ámbito ambiental como social.

En Guatemala

Se conoce que la actividad minera en la época prehispánica se concentró sobre todo en rocas ígneas (basalto, andesita y riolita), las que fueron utilizadas para la fabricación de morteros (piedras de moler), percutores (martillos), esculturas (altares y estelas) y su uso se difundió en la mampostería, al igual que la toba. El gabro y el granito como materia prima en la fabricación de hachas, pulidores y en la escultura. La roca volcánica con mayor difusión fue la obsidiana, con la cual se fabricaron todo tipo de herramientas cortantes, como cuchillos y puntas de proyectil. Entre las rocas metamórficas con utilización prehispánica tenemos a la mica y el talco, como desgrasante en la cerámica. El esquisto micáceo, gneis, filita y el esquisto, fueron utilizadas como lajas en la construcción de edificaciones como también para pulidores. Otras rocas como la serpentina, anfibolita y la eclogita fueron seleccionadas para la elaboración de figurillas, hachas y artículos decorativos, El caso de la eclogita es importante para establecer contactos regionales, debido a que de este material se han encontrado artefactos en la isla de Cozumel (México) y a la fecha, los únicos yacimientos de este material reportados para Mezo América es la región del río Motagua. En lo que se refiere a los minerales tenemos al caolín, como material para la elaboración de la cerámica; el cuarzo, con el cual se fabricaron innumerables herramientas; el alabastro se utilizó como material decorativo; el cinabrio y la limonita como pigmentos. El mineral con mayor importancia en la industria prehispánica es la jadeíta, que a pesar de sus múltiples variedades, arqueológicamente fueron utilizadas únicamente algunas especies.

Durante la época colonial se explotó la plata en los departamentos de Huehuetenango y Guatemala y oro en los departamentos de Sacatepequez, Quetzaltenango y Guatemala. Las actividades extractivas principales las constituyeron las de origen agrícola, impulsadas a través de políticas de monocultivo (el añil, la grana y el café), cuyo comercio fue la base para la consolidación de la elite de poder de la provincia guatemalteca.

La época independiente no supuso variaciones sustantivas en las estructuras económicas y de poder en el país y la actividad minera empieza cobrar una dimensión diferente a partir de 1860, cuando ingresan las primeras trasnacionales interesadas en la extracción de oro. En 1917 oficialmente el gobierno de Guatemala reconoce que “La importancia que va alcanzando la minería en Guatemala, (lo comprueba)…el éxito obtenido por las compañías explotadoras Guatemarmol Mining And Development Co., The Quebradas Co., Mataquescuintla Mining Co., Rosario Co. y otras que ya obtienen buenos rendimientos"1.

Durante un largo período la actividad minera del siglo XX decrece:
y (…) un nuevo auge de la minería comenzó a observarse en 1996 con un aumento de las demandas de licencias de exploración. En 1997 el gobierno de Álvaro Arzú, emitió una nueva ley de minería que buscaba una explotación apropiada y competitiva, que garantizara “el retorno de capitales de los inversionistas locales y extranjeros”. Antes de 1996, se habían concedido 26 licencias de explotación de metales. El gobierno de Arzú otorgó 5 licencias más y el de Alfonso Portillo, dos, una de estas, en diciembre del 2003 a Montana Exploradora, para explotación de oro y plata con el proyecto Marlin.

El sector minero es el de menor importancia dentro del PIB nacional. Representa menos del 1%; pero, en los últimos 15 años mostró el crecimiento más dinámico. Mientras el PIB creció 3.4% en promedio anual en este período, el sector minero lo hizo en un 8.6%.

En el primer trimestre del 2005, el ingreso de divisas por exportaciones mineras fue de US$ 6.7 millones. Adicionalmente, por exportación de níquel fue de US$ 4.4 millones.5 Con la mina Marlin, las exportaciones por oro y plata podrían aumentar en más de US$ 80 millones en promedio anual.

Actualmente en Guatemala hay 14 empresas exploradoras de metales. De ellas 4 son de oro y plata: El Cóndor, en Chiquimula; Entremares, en Jutiapa; Exmingua en Guatemala y la empresa Montana, con los proyectos Marlin en San Marcos y Cerro Blanco en Chiquimula.(…)

 Los Pueblos

El movimiento de los Pueblos que se opone a la minería, rechaza la naturaleza impositiva de las inversiones, ya que al igual que se hacía en muchos países desde siglos atrás, en Guatemala no se consultó a las poblaciones de la zona tal y como lo establece la legislación internacional, en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, ratificado por Guatemala. En este instrumento se establece que los gobiernos deben “consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente.”

Guatemala no cuenta con mecanismos para aplicar el Convenio; y la Ley de Minería, no sólo obvia esta normativa internacional, sino que tampoco tiene coherencia con otras leyes relacionadas con el poder local, como el Código Municipal y la Ley de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural2

Sin embargo a raíz del reconocimiento de los derechos de los Pueblos indígenas se abre un espacio de oportunidad para la defensa de los recursos naturales al establecerse la consulta a estos sobre la utilización de los recursos que se encuentran en sus territorios. Este instrumento está siendo utilizado en diversos casos en Guatemala, generando un impacto en la opinión pública e iniciando una contención a los abusos de las empresas y sobre todo ha generado la articulación de un frente social, al que se adscriben como protagonistas los pueblos indígenas.

EQUIPO COPAE.

1 Ídem. Citando al Secretario de Fomento

2 Explotación de oro y plata, una veta para la inversión extranjera. Licda. Rossana Gómez. Universidad de San Carlos de Guatemala Dirección General de Investigación Oficina de Estudios de Coyuntura. 2005